Los vestigios de la primigenia prisión de Herrera de la Mancha, bajo el prisma de José Andrés Gallardo

Gallardo, entre los ediles José Carlos Soler y Virginia López.
  • En una muestra fotográfica que alberga el Mercado hasta el 12 de diciembre
  • El autor explicó durante la inauguración lo que cada estampa representaba

Hasta el 12 de diciembre se puede disfrutar en Almodóvar del Campo de una exposición fotográfica que nos muestra los resquicios del que fue primer el primer penal de Herrera de la Mancha y que lleva la firma de José Andrés Gallardo.

Días atrás tenía lugar el acto inaugural en la primera planta del Mercado, en el que participaba el propio autor para explicar la motivación de la toma de estas instantáneas y lo que cada una de ellas supone para el conjunto de la colección.

Gallardo significaba como la antigua cárcel de Herrera de La Mancha es un recinto que como tal ya no existe “y que muy poca gente conocía”, situándose a alrededor de un kilómetro más allá de la actual prisión de máxima seguridad.

La particularidad es que “era una explotación agropecuaria en régimen abierto, sin vallas, además de ser recinto carcelario” y que, merced a testimonios recogidos por el propio autor, contaba con ejemplares de ganado vacuno, gallinas, forraje, etcétera.

Un modelo de reclusión y reintegración, en definitiva, donde “los presos pudieran ganarse la vida de una manera, digamos, adecuada, aunque no fue todo lo bien que se quisiera porque los presos no se lo tomaron del todo en serio”, apostillaba el fotógrafo.

Esta originaria prisión estuvo así vigente hasta los años 90 del pasado siglo, cerrándose al abrirse el actual recinto penitenciario. Fue por entonces que todo aquello “quedó abandonado y ahí es cuando empieza su olvido”.

De esta realidad José Andrés Gallardo conceptúa el título a la muestra, ‘Abandono y olvido: Antigua cárcel de Herrera de la Mancha’, que alude a una evolución plástica que refleja una decadencia a la que tanta gente luego contribuyó a su manera.

“Hubo ciertos movimientos, como los de personas que acudieron a llevarse todos los hierros que pudiera haber, los que hicieron vandalismo, los que fueron a pintar. Incluso quien fue a pasar una Nochevieja allí, con generadores eléctricos”, explicaba.

Estas fotografías fueron realizadas en 2017, un año antes de que todos estos vestigios quedasen definitivamente desmantelados un año después, tras seis décadas de andadura en el que la pretendida explotación agropecuaria para presos, diese paso a lugar de divertimento marginal para la juventud.

Virginia López, concejala de Cultura, reconocía tras ver las diferentes fotografías haber quedado “muy impresionada”, animando a la ciudadanía a acercarse para disfrutar de unas imágenes “que nos acercan a una realidad que ya no está, pero que ha estado”.

La edil agradecía a José Andrés Gallardo la oportunidad brindada de “presentarnos y de traernos este tipo de exposiciones, tan originales, con las cuales aprendemos sin duda parte de un pasado que una vez existió”.

Se da la circunstancia de que el padre del autor de la muestra fue funcionario en esa primigenia cárcel de Herrera de La Mancha y que la colección, antes de iniciar gira, fueron mostradas a sus compañeros de estudios de Bellas Artes.

En la presentación también explicó lo que era cada cosa plasmada, desde la iglesia que hubo a los pabellones, para contextualizar al visitante sobre todo cuando pudo allí moverse y vivirse en su día.

La muestra se presentó en su día en Ciudad Real a través de la Universidad de Castilla-La Mancha y de ahí pasó a Puertollano o Piedrabuena. La pandemia impidió nuevos desplazamientos hasta que antes de recalar en Almodóvar del Campo pasó antes por Miguelturra.