La psicóloga Ascensión Mañas ofreció interesantes pautas para fomentar la autonomía en los menores

Ascensión Mañas y Lidia Paz, en el Centro Cultural 'Casa de la Marquesa'
Ascensión Mañas y Lidia Paz, en el Centro Cultural ‘Casa de la Marquesa’

La concejala de Bienestar Social, Lidia Paz, recomienda a los padres la asistencia a este interesante ciclo que continuará ya el 17 de mayo para abordar la educación emocional

Almodóvar del Campo, 5 de mayo de 2017. ‘Educar en autonomía y responsabilidad de los niños’ ha sido la última de las charlas-coloquio que, hasta la fecha, ha ofrecido la psicóloga Ascensión Mañas dentro del ciclo organizado por el área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Almodóvar del Campo. Una iniciativa de gran interés para padres con hijos pequeños, en el que se muestran  pautas para una correcta relación entre todos los miembros de la familia y sirva de provecho para el futuro adulto de los niños.

Así lo asegura también la concejala de Bienestar Social, Lidia Paz, quien anima a sumarse a esta propuesta de charlas también a padres de adolescentes, dado que “los consejos que aquí van a recibir son muy útiles y prácticos en el día a día de la educación hacia los hijos y que, por las circunstancias del modo de vida actual, puede llegar a ser un tanto complicado hacer que el trato y sobre todo la comunicación sean todo los fructífero que se deseara”.

La charla se ha centrado en “hacer reflexionar sobre la importancia que tiene promover la responsabilidad de los hijos y hacer ver el papel que juegan  los padres promoviendo facultades que contribuyan a que sean personas caprichosas e inconstantes y, sobre todo, que sepan el valor del esfuerzo”, señalaba Mañas.

Es necesario inculcar valores como la voluntad y la motivación, que “se deben fomentar porque no salen solos y desde pequeñitos hay que ir educándoles y guiándoles en ese camino”. La mejor forma de lograrlo, enfatizaba la ponente, es con el ejemplo de los adultos Importante es que sean conscientes de que hay motivos que requieren del esfuerzo, especialmente para satisfacer  anhelos propios.

Importantes son el esfuerzo y la lucha constantes.  Ascensión Mañas señaló “que no es malo exigir a los hijos, algo muy necesario porque con el tiempo será una auto exigencia, algo muy positivo en su vida “. Insistió en que una forma de lograrlo son fijando pequeñas metas diarias, que puedan ser controladas por los adultos, como puede ser un horario que recoja horas de estudio o tarea, graduado en función de la edad del niño.

Con el fin de facilitar a los padres unas pautas concretas, Mañas diseñó también una suerte de dinámicas en función de las edades de interés. Así, a los niños de hasta 6 años “hay que darles pequeñas normas que les sirvan para aumentar la autoestima y les motive”. Casos prácticos son la recogida de los juguetes, quitar y poner platos de la mesa, llevar ropa sucia a la cesta, comer solos, vestirse… En este caso, la psicóloga advirtió de que “no podemos ser esclavos de los hijos pensando ‘pobrecitos’; si se les limitan cosas que son capaces de hacer les hacemos sentir inútiles y no se sentirán mejor”.

De 7 a 11 años se puede hacer que preparen la mochila o realizar las tareas ‘motu proprio’ y “para eso es bueno poner horario en sitio visible y lo vean porque de esta manera saben qué deben hacer en cada momento”. Mañas insiste en que cuando los niños tienen estructuradas sus horas se comportan mejor, porque “en caso contrario, si llega por ejemplo la hora de cenar y no han hecho lo que debían se les genera una ansiedad que puede llegar a repercutir en el rendimiento académico o en el comportamiento en clase”. Además, “si no se hace así desde pequeños es imposible hacerlo de adultos”.

Y para los jóvenes de 12 a 16 años es fundamental que cumplan con su propia higiene personal de forma autónoma, recoger ropa, prepararse el desayuno y el almuerzo que lleven al centro docente, organizar sus libros y el cuarto, o tomar su propia medicación.

“Es imposible que nadie luche sin una meta. De la motivación sale disposición para esforzarse y es básico conocer a nuestros hijos, por lo que  es imprescindible escucharles”. Además, “cuando tienen todo lo que desean no hay esfuerzo y hay que explicarles muy bien lo que cuestan las cosas, que no todo es de usar y tirar. Si se hace al revés, acabarán no valorando nada”, indicaba la ponente.

En la búsqueda de esa disciplina es de interés el papel de los juegos y deportes, cuyas reglas incentivan hábitos de disciplina “que les viene muy bien, desfogan y pueden así fortalecer la voluntad”. Y la obediencia, añadió, es otra cuestión que se ha de hacer respetar, “porque encauza energía y voluntades y contribuye también a definir una personalidad fuerte”.

Respecto al papel del castigo, Mañas dijo que no contribuye a educar. En su lugar es preferible “hablar con los niños y fomentar un clima de confianza para que ellos mismos vayan adquiriendo esas responsabilidades”. Un caso habitual es no respetar la hora de vuelta a casa: “Si llega tarde después de salir y le gritas ‘mañana no sales’ tendrás un efecto rebote y el clima se calentará sin llegar a ningún fin. Pero si le explicas que tiene derecho a salir, que también tiene la obligación de llegar a tiempo y que la consecuencia es no salir, esta forma de decir las cosas ayudará mucho más”.

Mañas señaló la necesidad  de “cumplir los pactos que hagamos con ellos, pues si el niño ve que se esfuerza y no cumplimos nuestra parte, retrocedemos y no favorecemos su nivel de tolerancia a la frustración”.

Se refirió al fomento de la paciencia como una característica fundamental para el niño así como generarles una imagen positiva de sí mismos. Así destacó que “la autoestima es lo más importante, y se ha de formar desde la infancia; de cómo se construya será determinante porque cuando ya son mayores lo que les importa son las relaciones con los iguales y si no la tienen bien afianzada se encerrarán con sus problemas”.

En este sentido, el equilibro es la clave, “no hay que ser muy permisivo ni muy duro” y, para lograrlo, “a la hora de corregir hay que emplear frases constructivas y no descalificativas, tratando de hacer aprender y de mejorar en la resolución de sus problemas a través de sus propias experiencias y alentarles para que tengan una autoestima adecuada. Ellos saben reconocer sus propias limitaciones y las pueden aceptar”, zanjó.

Y también abordó la necesidad de educar en igualdad, “porque todavía en muchos sitios se ven los roles tradicionales, de hombre y mujer dentro de las casas”.

El próximo 17 de mayo habrá una nueva sesión, en este caso bajo el título ‘Los niños y la educación»