Este viernes se inaugura la muestra del Cristo de marfil

imageA las 12,30 del mediodía de este vienes de fiesta local, con motivo del día de san Juan de Ávila, va a ser inaugurada la exposición del cristo de marfil que ha sido finalmente devuelto a Almodóvar del Campo. La figura estará a disposición de todos los curiosos en el Centro Cultural ‘Casa de la Marquesa’.

La escultura, que apareció desmontada años atrás en el interior de una caja en el Ayuntamiento de Almodóvar del Campo, ha venido formando parte hasta ahora de los fondos del Museo Provincial de Ciudad Real.

La imagen, esculpida en marfil como queda dicho, representa a Jesucristo asido por tres clavos a una cruz de metacrilato, coronada con una cartela con la inscripción judía ‘INRI’, asimismo realizada en marfil.

Sus características responden al conocido arte ‘hispanofilipino’, del tipo de los denominados ‘expirantes’.

De hecho los primeros cristos crucificados documentados de este tipo llegaron a nuestro país a lo largo del siglo XVIII procedentes de Filipinas, entonces colonia de España.

La cabeza del Cristo ciñe una gruesa y trenzada corona de espina, en tanto que en su rostro destacan unos abultados párpados con la curvatura del rabillo del ojo hacia abajo, de clara raíz oriental. Su nariz es alargada, con aletas bien señaladas y boca entreabierta, que deja ver unos pequeños dientes. Rasgos todos ellos que confieren a la imagen una expresión serena.

El perfil general del cuerpo, definido por la estilización del torso y de las extremidades inferiores, se adapta a la curvatura del colmillo del elefante.

imageLos brazos están dispuestos sobre el travesaño horizontal de la cruz, en tanto que la pierna derecha se desplaza hacia el frente de modo que el pie de ese lado se monta sobre el izquierdo.

El paño de pureza que ciñe el cuerpo de Jesús está elegantemente plegado, anudándose a la derecha.

En la observación detallada de esta obra artística se aprecia a las claras la intención de su autor de introducir detalles naturalistas en la anatomía del Crucificado, especialmente visibles en el tratamiento de manos, pies y tórax.

La figura presenta el color natural del marfil, recorrido por finísimas vetas y suavemente patinado por el paso del tiempo; lo que le brinda al cuerpo un tono macilento.