Homenaje a Pascual Solís con una placa conmemorativa en la calle que lleva su nombre

El pueblo de Almodóvar del Campo vuelve a homenajear al músico Pascual Solís con una placa conmemorativa en la calle que lleva su nombreLos vecinos y vecinas de Almodóvar del Campo rindieron en la mañana de ayer domingo, un merecido homenaje al músico de esta localidad ciudadrealeña, Pascual Solís, quien en vida únicamente quiso enseñar música a sus paisanos, y así lo hizo con varias generaciones de almodovareños y almodovareñas.

Para el alcalde de esta localidad ciudadrealeña, José Lozano, “Pascual fue, sobre todo, una buena persona”, por ello su pueblo ha querido que la calle en la que vivía este músico almodovareño cambiase el nombre de San Antonio por Calle Maestro Pascual Solís. Concretamente, ha sido el inicio de la Calle San Antonio, con la Calle Corredera y Calle Darro, la que desde ayer ha pasado a llamarse Calle Maestro Pascual Solís en honor a dicho hombre.

Asimismo, los vecinos de este municipio quisieron regalarles a los familiares del fallecido músico, una placa tallada en bronce realizada por el escultor ciudadrealeño Fernando Kirico, y que ya se encuentra sobre la puerta de la vivienda de Pascual Solís. Según el propio Kirico, el bronce aporta a esa placa conmemorativa “eternidad en el sentido social de la palabra, porque su proceso de oxidación es mucho más lento que otros metales”.

Al acto, que tuvo lugar primero en la Casa de la Marquesa de Almodóvar del Campo, para pasar después a descubrir la placa conmemorativa en la nueva Calle Maestro Pascual Solís, acudieron todos los miembros del equipo de gobierno de Almodóvar del Campo, incluido el propio alcalde. José Lozano se mostró muy contento de que la Asociación Amigos de la Historia hubiera organizado este acto conmemorativo en el que participó el Ayuntamiento almodovareño y contó con el respaldo y apoyo de todo el pueblo de Almodóvar. Además, el hijo del músico dedicó unas palabras al público asistente, entre ellos al hijo del profesor de música de Pascual Solís, Isaac Pérez, así como también hubo representantes de la Coral y el Grupo de Villacincos, que amenizaron el acto con sus actuaciones.

Pascual Solís realizó durante toda su vida una tarea no lucrativa y muy meritoria en su localidad, manteniendo y cuidando del patrimonio musical y su folcklore, además de ser, como repitieron durante el acto de ayer en la Casa de la Marquesa, “una excelente persona”. Su muerte, acaecida en la ciudad malagueña de Marbella, donde pasaba unos días con familiares, sorprendía a sus vecinos el 3 de diciembre del año 2007, por lo que algunos años después, su pueblo ha querido rendirle un merecido homenaje cambiando el nombre de su calle.

Solís cultivó en la localidad numerosos estilos de la música, entendida la más culta y aquella relacionada con la idiosincrasia popular y folclórica. Desarrolló sus estudios en Córdoba, en el Conservatorio Superior. Lo hizo por libre y examinándose cuando tocaba ante un tribunal. Logró el título como profesor en la especialidad de Clarinete con una nota de sobresaliente.

Corría el año 64 de la pasada centuria cuando Solís Redondo colaboró muy decisivamente en la puesta en marcha de un grupo musical de Acción Católica y ése, la Rondalla-Tuna, fue el principio de un currículum que iría engrosando poco a poco este hombre, bueno por naturaleza. Dos años más tarde también hacía lo propio para organizar un grupo folclórico que, con el tiempo, iría evolucionando hasta el que hoy se conoce como ‘Balálita’.

Los Mayos o el popular coro de pastores, que cada Navidad ameniza con villancicos tradicionales las madrugueras misas de la Virgen, son otros de sus más significados legados. Y un quinteto de cuerda, pulso y púa lleva su nombre por todo lo alto, desde hace ya diez años.

Durante décadas enseñó los secretos del arte musical y coral en una sencilla academia. “Lo empecé a hacer con mucho gusto, era algo que me salía del alma, nunca busqué medallas, ni siquiera homenajes; creo que alguien tenía que hacer algo por la música y por el pueblo”, decía Pascual Solís hace unos años, al poco de ser homenajeado en una agradecidísima velada que gran parte de sus pupilos, entre ellos su hijo Miguel Ángel, le quisieron rendir en el Teatro almodovareño.

Hace quince años la salud del veterano profesor de música se resintió, cuando el ritmo armónico de su corazón se alteró y fue humilde presa de un infarto. A pesar de ello, la vida le concedió una tregua y durante todos estos años ha seguido participando en no pocas citas relacionadas con la música y la cultura de la localidad, junto a su familia, a sus paisanos y a todos quienes le querían. En su funeral, su querido coro se vistió de gala para darle la despedida que merecía.