Gema Sánchez Nájera recibió el calor del público durante el acto de apertura de su exposición fotográfica

De izquierda a derecha los concejales José García-Minguillán y Marta Blanco, así como la fotógrafa Gema Sánchez Nájera. Gema Sánchez Nájera recibió el calor del público en el acto inaugural de la exposición fotográfica que, titulada ‘El mundo a todo color’, se puede contemplar en el Centro Cultural ‘Casa de la Marquesa’ hasta el próximo 18 de noviembre.

Arropada por curiosos y conocidos de la familia, pues no en vano la joven fotógrafa tiene relación con esta localidad ciudadrealeña por la parte paterna, la concejala de Cultural, Marta Blanco, significó ante los presentes el interés de dar a conocer parte de la obra de Sánchez Nájera, en una muestra que supone “abrir el abanico del Otoño Cultural a otras disciplinas y que, como en el caso de la fotografía, no se ciña únicamente a nuestro certamen de fiestas”.

La veintena de instantáneas que cuelgan de las paredes de la ‘Casa de la Marquesa’, un espacio “al que guardo un cariño especial” según dijo la artista, ofrecen vistas urbanas de diferentes ciudades españolas, de otros puntos de Europa o de América, desde un punto de vista diferente, donde el detalle de lo cotidiano se torna protagonista para reflejar, de alguna manera, la impronta que distingue a unas urbes de otras.

Gema Sánchez se confiesa amante de los viajes, afición que pudo satisfacer especialmente tras acabar su formación universitaria y a la que sumaría definitivamente tiempo después la fotografía, sobre todo a raíz de disponer de una cámara réflex digital. El ánimo de las redes sociales y su página web personal, incentivarían su salto definitivo hacia esa particular mirada a través del objetivo. “La gente siempre me decía que mi fotografía era diferente”, reconociendo también esta madrileña que siempre trata de encontrar “esos detalles diferentes y esas pequeñas historias” de las ciudades que visita.

Para ello es imprescindible apretar activar el obturador y lo hace tantas veces como sea necesario si su espíritu así lo cree en conveniente. “Depende mucho de la ciudad en la que esté y de lo que me inspire, pero en un fin de semana puedo hacer unas 700 fotografías o pasar una semana completa con apenas 400”, apunta. De hecho, en el último viaje de mayor duración que ha hecho hasta la fecha, a Estados Unidos, “al final no hice tantas, fui muy selectiva”.